Y si bien, puede correr aquel dicho "nadie es imprescindible", son las circunstancias las que pueden empezar a contradecir esta frase. Porque Perú 21 ha perdido ya la imagen que tenía, porque si hablamos en términos de marketing, la P de Producto acaba de perder un componente importante -casi su ADN- con la partida de AAR y de sus principales columnistas, en un contexto delicado, cuando los demás medios empiezan a ver mellada su independencia, por un Gobierno herido, ampayado y expuesto a la vergüenza. Y lo peor de todo, ´"la otra P", la quinta que no está en los libros, pero más de un marketero considera, la P de Persona -entiéndase la del cliente- ha sido absolutamente ignorada, porque se han tomado decisiones, sin considerar la unánime reacción en contra de los lectores leales al diario.
El fabuloso Heduardo, aún se queda en Perú 21. Pero se mantiene en sus trece, como debe de ser. Ojalá y no incomode tanto con su genialidad, aunque ya empezó con los punzones como en su caricatura de hoy, domingo 16, auch!Pero bueno, a pesar de este último punto, resulta bochornoso que el grupo El Comercio esté rodando las cabezas de sus primeras líneas, como quien vuela una nota apéndice para que encaje en punto el cierre de edición. Bastaba con ver los comentarios de todos los lectores de la versión on line de Perú 21 para darse cuenta del costo de una decisión que deja a la prensa escrita con muy pocos espacios independientes de unos tentáculos del Gobierno cada vez más notorios, aprovechándose del apoyo de algunos periodistas que demuestran que en la prensa "Otorongo sí se come a Otorongo".



